El incendio que consumió parte del complejo residencial Wang Fuk Court, en Tai Po (Hong Kong), puso en evidencia un riesgo conocido pero poco atendido: la vulnerabilidad de las obras en altura cuando se combinan andamios de bambú, mallas plásticas y materiales inflamables. El fuego, que comenzó en la envolvente exterior usada para trabajos de renovación, trepó por la estructura de bambú en cuestión de minutos y alcanzó edificios contiguos.
Incendio en Tai Po: los andamios de bambú y la malla verde, claves en la rápida propagación
El incendio en Wang Fuk Court dejó una lección clara: cuando obras, materiales combustibles y fallas de detección coinciden, el riesgo crece exponencialmente.
La emergencia reabrió el debate sobre la seguridad en obra, el estado de los sistemas de alarma y los controles preventivos en zonas densamente pobladas.
1. Cómo empezó el fuego y por qué avanzó tan rápido
Testigos y grabaciones señalan que las primeras llamas surgieron en la malla verde que cubría los andamios. Esa envoltura, compuesta por materiales plásticos, ardió con rapidez y transmitió el fuego al entramado de bambú. Una vez encendido, el andamio actuó como una escalera vertical para la propagación: el aire ascendente formó un “efecto chimenea” que aceleró la expansión por las fachadas.
La continuidad de la estructura exterior —mallas, andamios y paneles aislantes— permitió que el fuego saltara entre plantas sin penetrar primero en los departamentos. En minutos, varias caras del edificio estaban comprometidas, lo que obligó a una movilización masiva de los equipos de emergencia.
2. Alarmas fuera de servicio y evacuación a ciegas
Vecinos reportaron que las alarmas de incendio del complejo no sonaron con normalidad. La renovación en curso habría dejado fuera de servicio algunos dispositivos o, al menos, su mantenimiento rutinario. Sin aviso temprano, muchos residentes no advirtieron la magnitud del incendio hasta ver las llamas acercarse por el exterior.
Las normas suelen exigir que, durante obras, los sistemas de detección permanezcan operativos o se instalen alternativas provisionales. Sin embargo, en Wang Fuk Court estas barreras no funcionaron como se esperaba. La falta de un aviso claro retrasó las evacuaciones y complicó el trabajo de los bomberos.
3. Materiales en obra: tradición, costo y riesgo
El uso de andamios de bambú es parte de la tradición constructiva en Hong Kong: son ligeros, económicos y permiten un montaje rápido. Pero su alta combustibilidad, combinada con mallas y paneles plásticos, eleva el riesgo de incendios en obras urbanas.
En los últimos años, especialistas han propuesto limitar los tramos continuos de andamios, imponer tratamientos ignífugos obligatorios y, en algunos casos, reemplazarlos por estructuras metálicas. El caso de Tai Po volvió a poner estas medidas sobre la mesa, especialmente en proyectos que abarcan múltiples fachadas al mismo tiempo.
4. Una emergencia que reabre el debate urbano
La distribución de los edificios en Tai Po y la simultaneidad de las renovaciones crearon condiciones ideales para que el fuego avanzara por el exterior. En zonas densas, los expertos recomiendan controlar la cantidad de fachadas cubiertas simultáneamente, garantizar accesos despejados para los bomberos y mantener puntos de agua operativos.
El incidente también evidenció la necesidad de mayor supervisión durante obras extensas: auditorías de seguridad más frecuentes, certificaciones de materiales y comunicación permanente con los residentes.
El incendio en Wang Fuk Court dejó una lección clara: cuando obras, materiales combustibles y fallas de detección coinciden, el riesgo crece exponencialmente. La revisión de protocolos, la exigencia de materiales más seguros y un control más estricto de los sistemas de alarma serán claves para evitar que un foco aislado vuelva a convertirse en una emergencia de gran escala.

