Informe Construya N° 466 - Agosto 2025
En el sexto mes del año se verificó una recuperación parcial del total de envíos al mercado de los principales insumos para la construcción, luego de la contracción observada en mayo, cuando el factor climático influyó negativamente. Pero, a medida que avanza el año, se consolida un escenario de ‘estancamiento’, más allá de la tasa de variación positiva que surge de comparar con igual mes de 2024, la que se explica por la baja base de comparación que establecieron los primeros seis meses del año pasado. Y lo mismo ocurre con la heterogeneidad de comportamientos entre insumos. Por su parte, en julio los despachos realizados por las empresas que integran el Grupo Construya, destinados a obras residenciales, se mantuvieron casi en el mismo nivel del mes anterior y de julio de 2024. Y la misma evolución describió el nivel de ocupación formal en la industria de la construcción en mayo, que cumplió tres meses consecutivos de estabilidad. Pero, cuando se mira hacia adelante, se destaca la recuperación gradual de la superficie autorizada para construir obras privadas en el conjunto de los principales municipios del país.
CONTEXTO
Los indicadores sectoriales muestran una inversión privada en construcciones que trata de sostenerse en el tiempo, si bien con avances y retrocesos, y una recuperación muy gradual de la inversión pública, traccionada sólo por provincias y municipios, luego de la parálisis que se registró entre finales de 2023 y comienzos del año en curso.
Así como en los períodos de ‘cepo cambiario’ e inflación alta y creciente, la brecha entre el dólar oficial y el dólar ‘libre’ favorece la inversión privada en construcción y paraliza el mercado inmobiliario, cuando se revierten las expectativas sobre el futuro, como ocurrió desde finales de 2023, y las restricciones cambiarias se van levantando, la brecha se va reduciendo, el proceso inflacionario va perdiendo impulso y el dólar pierde rápidamente poder adquisitivo, el mercado inmobiliario se reactiva de forma apreciable, dando lugar a un proceso de absorción del stock de unidades disponibles. A su vez, en estos contextos el resurgimiento del crédito hipotecario actúa como un potenciador del proceso. Pero, a la inversa, la puesta en marcha de nuevos proyectos constructivos se ve afectada negativamente, hasta que la relación entre el precio de venta del metro cuadrado construido (nuevos y usados) y el costo de la construcción, ambos medidos en moneda dura, se nivela nuevamente.
Lo que se viene observando en los últimos veinte meses es un proceso similar al que se registró durante 2017 y el primer semestre de 2018, luego de la parálisis que se verificó durante la vigencia del ‘cepo cambiario’ implementado entre octubre de 2011 y diciembre de 2015.
En tanto, del lado de la inversión pública en construcción, la ‘retirada’ del gobierno nacional todavía está lejos de ser compensada por otros actores de la cadena de valor, públicos y/o privados.
Además, como ya lo señalamos en todos los Informes previos, la demanda de insumos como cobertura del capital de trabajo perdió sentido, en la medida que el proceso de inflación alta y creciente desapareció y la tasa de interés real se volvió positiva, algo que en los últimos cuarenta y cinco días se potenció de forma apreciable.
LOS NÚMEROS
En junio el Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC) corregido por estacionalidad mostró un rebote de 0,9% con relación al mes anterior. Fue una recuperación parcial, ya que en mayo el factor climático había provocado una caída de 1,8% mensual.
Ahora bien, cuando se observa la evolución desde finales de 2024 hasta junio de 2025, surge que el total de los despachos de insumos está ‘estancado’ (ver gráfico siguiente), si bien se sostiene 10,8% por encima del promedio alcanzado en la primera mitad del año pasado, producto de la baja base de comparación que estableció este último período.
Por su parte, durante julio el Índice Construya (IC) se mantuvo en el nivel del mes anterior y de julio del año pasado. Este indicador viene describiendo un comportamiento más volátil que el ISAC en los últimos tiempos, pero al igual que el indicador oficial en los últimos meses su proceso de recuperación también perdió fuerza.
La desagregación del ISAC desestacionalizado continuó mostrando una importante heterogeneidad entre los diferentes grupos de insumos. El conjunto de los insumos más vinculados a la obra gruesa experimentó un rebote de 0,4% desestacionalizado entre mayo y junio, si bien se mantuvo estable en un nivel similar al promedio mensual de los últimos doce meses. Por su parte, los insumos más relacionados con las terminaciones de obra, mostraron en junio una suba de 1,3% mensual desestacionalizada, ubicándose en los últimos meses en un nivel 6,0% superior al promedio de los últimos doce meses. Cabe aclarar que quedaron afuera de estos dos grupos las entregas al mercado de asfalto.
Entre mayo y junio subieron las entregas de siete grupos de insumos y disminuyeron las de las restantes seis. Tal como se puede observar en el siguiente gráfico, entre los primeros se destacaron los despachos de mosaicos graníticos y calcáreos, que exhibieron un rebote de 28,6% mensual desestacionalizado. Sin embargo, cuando se considera una perspectiva más extensa, los despachos de estos insumos vienen registrando una volatilidad mensual elevadísima desde comienzos de año, lo cual puede estar explicado por cuestiones productivas y/o comerciales, que modifican abruptamente los despachos mensuales. Luego se ubicaron las entregas de asfalto, que subieron 8,8% mensual, seguidas por las de cemento Portland (4,4%), hierro redondo y acero para construcción (3,7%), pinturas (2,9%), hormigón elaborado (2,7%) y pisos y revestimientos cerámicos (0,4%). Por su parte, y del otro lado de la línea, quedaron los despachos de yeso (-1,0%), cales (-3,7%), placas de yeso (-4,1%), ladrillos huecos (-5,1%), agregado ‘vidrio plano para construcción, tubos sin costura y grifería’ (-6,4%), y artículos sanitarios de cerámica (-7,7%)
Y en línea con lo señalado más arriba (Contexto), cuando se comparan los niveles del ISAC sin estacionalidad del primer semestre de 2025 y los correspondientes a 2017 y a los primeros semestres de 2018, 2022 y 2023, se observa que los despachos totales quedaron ubicados 25% por debajo, al tiempo que la contracción fue generalizada cuando se observan en forma desagregada los trece grupos de insumos. Por un lado, la retirada del gobierno nacional de la inversión pública en construcción explicó por qué los despachos de asfalto fueron los que más se contrajeron (-53,5%). Y la ‘nueva realidad’ también ayuda a comprender las significativas caídas registradas en hierro redondo y acero para construcción, mosaicos graníticos y calcáreos y artículos sanitarios de cerámica, todos productos que pueden funcionar como cobertura del capital de trabajo, que llegaron a 36,2%, 36,1% y 32,0%, respectivamente. A ellas se sumaron bajas de 30,6% en yeso, 29,2% en hormigón elaborado, 29,1% en ladrillos huecos y 25,2% en pisos y revestimientos cerámicos. La tercera tanda se integró con los despachos de cales (-19,8%), cemento Portland (-18,4%) y el agregado ‘vidrio plano para construcción, tubos sin costura y grifería’ (-15,6%). Finalmente, sólo pinturas y placas de yeso lograron caídas de un solo dígito entre los períodos analizados (-8,2% y -6,9%).
El nivel de ocupación formal en la industria de la construcción describió un comportamiento similar durante mayo de 2025 y cumplió tres meses consecutivos de estabilidad. En el quinto mes del año se registraron 354,9 mil puestos de trabajo formales en la construcción, es decir apenas 0,2% menos que en abril y similar nivel de ocupación que en el trimestre marzo-mayo. Sin embargo, con relación al piso alcanzado en junio del año pasado, la ocupación sectorial todavía mantuvo una recuperación de 3,0%. Esto implica que se recuperaron 10,4 mil puestos de los casi 100 mil que se habían perdido en los doce meses previos.
Finalmente, cuando se mira hacia adelante, se destaca la recuperación gradual de la superficie autorizada para construir obras privadas en el conjunto de los principales municipios del país. Concretamente, en mayo de 2025 se aprobó un total de 1,373 millones de metros cuadrados en el conjunto de los 246 municipios que mide de forma periódica el INDEC, es decir 7,5% más que en mayo de 2024, pero también 4,5% más que en mayo de 2023 y 1,8% más que en el promedio de los mayos de ’21 a ’24. A su vez, en enero-mayo de 2025 el total autorizado resultó equivalente a 6,187 millones de metros cuadrados, área que fue 5,0% mayor a la autorizada en el mismo período del año pasado (+294,2 mil metros cuadrados).
La desagregación por provincias mostró que 32,9% del área total se registró en la provincia de Buenos Aires en los primeros cinco meses del año (2,039 millones de metros cuadrados). En tanto, la ciudad de Buenos Aires concentró 13,5% del área total (833 mil metros cuadrados). Luego se ubicaron Córdoba, con 9,6% del total, y Santa Fe, con 8,4%. Por su parte, Mendoza concentró 6,5% y Entre Ríos 4,8%.
Y la apertura del ránking por municipios arrojó los siguientes resultados para enero-mayo de 2025: 1º CABA (13,5%), 2º Tigre (PBA; 4,6%), 3º Córdoba capital (4,5%), 4º Luján de Cuyo (Mendoza; 2,2%), 5º La Plata (PBA; 1,9%), 6º Rosario (Santa Fe; 1,8%), 7º Moreno (PBA; 1,7%), 8º Berazategui (PBA; 1,6%), 9º Bariloche (Río Negro; 1,5%), y 10º Santa Rosa (La Pampa; 1,4%). El conjunto de estos diez municipios concentró casi 35% de la superficie total autorizada en lo que transcurrió del año.
Fuente: Grupo Construya
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